Descargar Audio

 

La curiosidad del hombre lo lleva a buscar respuestas a sus interrogantes más profundos. Este es el caso 10.000 científicos que han creado la máquina más compleja y costosa del mundo (6.000 millones de dólares), se llama el colisionador de partículas (LHC), ubicado en Europa en la frontera entre Francia y Suiza, con una extensión de 27 kilómetros de diámetro, con la que buscan conocer qué mantiene unida a la materia; en otras palabras, están buscando lo que algunos denominan “la partícula de Dios.”

¿Qué se busca realmente con estos costosos y sofisticados inventos?  Creo que detrás de todo ello se encuentra un afán desmedido por obtener gloria y jactancia en los hombres y no en Dios, queriendo sobreponer la sabiduría humana por encima de la sabiduría de Dios.

Esto es precisamente lo que los corintios querían obtener cuando afirmaban ser de Pablo y de Apolos, porque se enorgullecían y pretendían gloriarse en la elocuencia de los hombres y no en la sabiduría de Dios expresada en la cruz.

Esto no era una simple preferencia, sino el síntoma de un problema mucho más profundo, y era que su manera de pensar era igual a los hombres que no conocían a Dios, por estar carentes de su Espíritu.

La sabiduría de Dios se encuentra restringida al mundo, pero el Espíritu Santo la ha revelado únicamente a la iglesia a través de la Escritura; y es el Espíritu de Dios quien ha capacitado a la iglesia para discernir su Palabra, aceptarla, aplicarla y someterse a ella, ya que es su única fuente de autoridad.