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Como ustedes saben, este año hemos comenzado un involucramiento intencional en el cuidado de huérfanos. Así que vamos a aprovechar el día de hoy para unirnos a miles de organizaciones, entre ellas iglesias, que celebran el día de la orfandad.

Sin embargo, algo que queremos enfatizar en todo este proceso de aprendizaje en el cuidado de huérfanos, es que esto no es simplemente un acto de caridad que queremos hacer como iglesia, no es simplemente que pensemos que debemos hacer obras de justicia social, que están de moda. Realmente esta iniciativa es algo mucho más profundo.

 

Mi anhelo es reforzar ese entendimiento en los miembros de esta iglesia, ya venimos estudiándolo desde la conferencia que tuvimos en agosto. Pero también espero que los que nos vienen visitando desde hace algunas semanas, y no están enterados de la importancia del cuidado de huérfanos, puedan entender que no es simplemente un acto de caridad.

 

Lo que quiero mostrarles es que, si la Iglesia de Dios quiere reflejar su carácter y el del su rey, Jesucristo, entonces el cuidado de huérfanos y de los necesitados, no debería ser una opción. En otras palabras, la Iglesia es la institución a la que Dios le ha otorgado oficialmente el llamado al cuidado de los huérfanos, los vulnerables y los necesitados. De manera que no es un simple acto de caridad, es el cumplimiento del propósito que tenemos como iglesia y pueblo de Dios.

 

Estudiemos entonces el Salmo 82, y veamos cómo este salmo explica lo que les estoy diciendo.