off

4. Excusas Para No Predicar el Evangelio

 

SIZE: 10.06 MB

No nos olvidemos del propósito final de la vida cristiana que es glorificar a Dios. A veces pensamos que la vida cristiana es estar los fines semana con una cara de contentos, todos felices y “amiguis”.

En esta clase veremos las excusas más habituales que tenemos los creyentes para no predicar el mensaje de salvación. Una excusa muy común por ejemplo es el temor al rechazo. No olvidemos que siempre ganamos para Dios aun cuando algunas personas rechacen el mensaje. El apóstol Pablo escribió en 1 Timoteo 1: 7 que no tenemos un espíritu de cobardía y que debemos estar dispuestos a participar de las aflicciones por causa del Evangelio.

Otra excusa muy común es sentirse con falta de conocimiento. Creemos que si no tenemos estudios especializados en Biblia y teología no somos aptos para enseñarle a alguien. En verdad tenemos que recordar que fue alguna vez una persona que fue capaz de predicarnos el Evangelio a nosotros. No podemos tener todas las explicaciones bíblicas a ciertos temas, pero entendamos que Dios es quien habla por nosotros. Generalmente sentimos desconfianza cuando no poseemos todos los conocimientos necesarios.

Otra excusa es que decimos que no podemos contestar a las preguntas que la persona arroja. Si no lo sabemos podremos averiguar y después contactar a la persona para compartirle nuestra solución a los cuestionarios.

El temor a perder amigos es otra excusa. Pensamos que son los únicos amigos que podamos tener, pero la verdad es que en la iglesia del Señor tenemos muchos amigos con quienes podemos disfrutar mucho más que amistades del mundo.

A veces pensamos que es mejor no hablar del Evangelio porque “esas personas ya conocen de Dios”. Una estadística nos dice que aproximadamente una persona escucha el Evangelio 106 veces hasta por fin lleva al conocimiento de la verdad.

La pereza para evangelizar arroja estadísticas alarmantes en la iglesia cristiana: el 97% de los miembros de una congregación no predican el Evangelio, el otro 3% restante si asumen esta responsabilidad. ¿Qué sucedería si nos pagaran un sueldo por el trabajo de predicar el Evangelio? ¿Lo haríamos? Anunciamos el mensaje de salvación para la gloria de Dios no por un salario que podamos devengar.

La falta del evangelismo relacional es otra falta que se convierte en excusa. Decimos “no le caigo bien”, “piensan de manera diferente”. Un ejemplo de evangelismo relacional lo tenemos en el pasaje de Mateo donde Jesús establece una conversación con la mujer samaritana. Él primero establece una relación, después le predica el Evangelio.

Si tenemos el poder de Dios ¿Por qué no aprovechamos esa oportunidad para generar amistades?