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33. La Gracia Condicional e Incondicional

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La gracia que Dios ha mostrado al momento de elegir a pecadores para salvación se trata de una gracia incondicional (Efesios 1:4-7). La obra de salvación es una labor hecha por Dios en donde el ser humano no tiene participación, pues se trata de un regalo del Señor. Las obras no son contrastables con la fe.
La gracia que llama es totalmente incondicional. Este no es el llamado que hace un predicador o un evangelista, sino que es esa gracia irresistible que Dios nos da. En Hechos 16:14 se habla de una mujer que estaba escuchando las enseñanzas de Pablo, pero «Dios puso en su corazón el llamado para que escuchara». Aquí la fe no tiene nada que ver con el llamado de Dios, porque la obra de salvación fue preparada desde la eternidad por Dios, no por el hombre.
La gracia común es incondicional. Se trata de la bondad que Dios derrama sobre toda criatura sin estos merecerlo. Dios hace salir el sol y hace llover para buenos y malos.
Tres casos de gracia condicional
Hablar de gracia condicional suena a una contradicción. ¿Cómo así que un regalo gracia (regalo, sin méritos) ganada (haciendo obras)? Ya veremos de qué se trata esa gracia.
La justificación es gracia condicional (Galatas 2:16). Para llegar a ser salvos se requiere del requisito de la fe. La santificación es un proceso muy importante en la salvación (2 Tes. 2:13). La santificación es el proceso donde el espiritu coopera pero que se necesita de nuestra fe. La glorificación es otro proceso crucial en la salvación (Col. 1:22, 23). En Cristo podremos presentarnos delante del Padre, pero si permanecemos en la fe bien simentados se hará posible la glorificación.
Reunir las condiciones para poder optar por algún beneficio no nos hace merecedores del beneficio. El hecho de reunir las condiciones para optar por algo no implica que lo merecemos o que lo hemos ganado. De manera pues que, la gracia condicional se trata de que nosotros debemos tomar las herramientas que el mismo Dios nos ha dejado para optar por su gracia.
La naturaleza de la fe es que confía en todos los regalos de Dios. La fe al fin de cuentas también viene siendo un regalo de Dios. La pregunta debería ser ¿realmente amamos a Dios? Esto significa que Dios ha llegado a ser, el Ser más importante para nosotros. Dios hace que todas las cosas obren para el bien de aquellos que realmente han encontrado en el Señor su delicia o deleite. Al momento en que la venda de nuestros ojos es quitada, podemos ver nuestra realidad en relación a Dios.
Si Dios no es la fuente de todas nuestras necesidades, entonces esta promesa no es aplicable para nosotros.