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32. La Codicia

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¿Cuándo huimos de algo? Cuando le tememos a algo. La codicia es una actitud sumamente peligrosa para el creyente por la tanto debemos huir de ella. Sin embargo tenemos una verdad a la cual podemos aferrearnos para combatirla. Pablo recalcó en sus cartas que podía contentarse en cualquier situación. Pablo estuvo en la carcel y había experimentado esto en su propia vida. También Pablo había experimentado la abundancia de bienes y recusos. Pero ¿Qué es lo que nos hace gozosos realmente en cualquier situación? Si mañana no tuvieramos los bienes o recursos que poseemos ¿nos mantendriamos gozosos aun?
Dios muchas veces nos quita las cosas en las que hemos puesto nuestra confianza para hacernos ver en qué realmente hemos puesto nuestra confianza. Hoy pudimos dormir en una cama calientita, pero ¿qué sucedería si mañana no la tuvieramos? Si hoy tenemos un abrigo, un desayuno no es porque seamos buena gente o lo merezcamos, sino por la gracia de Dios, es decir un regalo no merecido.
¿Por qué no debemos ser codiciosos?
La codicia nunca da satisfacción. Eclesiastes 5:10. El que desea dinero siempre se va encontrar esta dinámica: aquel que tiene dinero necesitará más. Un buen salario solo nos da satisfacción para tres meses, después no será suficiente porque vamos a empezar a gastar más y más y vamos a necesitar más dinero llevando un estilo de vida más alto. ¿Cuántos famosos o «exitosos» no se han suicidado aun a pesar de tener todo el dinero que alguien puede tener?
Los deseos codiciosos batallan contra la fe en Dios, por lo tanto es una batalla entre la codicia tratando de ahogar la confianza en Cristo.
La codicia produce muchos otros pecados. 1 Timoteo 6:10. Por el dinero una persona puede llegar a realizar cualquier clase de pecado. ¿Por qué las iglesias que pregonan el «evangelio de la prosperidad » están llenas de personas? Porque estas personas solo buscan el » dios» que les supla sus necesidades financieras.
La codicia nos decepciona en el momento en que más la necesitamos. Por ejemplo en la muerte, que es el momento en que un ser humano requiere seguridad, la codicia penas puede hablarnos. Cuando hay una enfermedad el dinero no puede comprar la salud.
Como creyentes en Cristo no debemos estar preocupados por nuestro sustento, porque podemos confiar en que Dios nos sustentará siempre en cada situación.