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29. ¿Cómo Experimentar y Degustar las Promesas de Dios?

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Nos preguntabamos si era posible que alguien conociera las verdades de Dios y sin embargo estar perdido. Muchas personas podrán decir «Señor fui pastor por años», «enseñé la Biblia a los niños», «paticipé del coro de la iglesia por cuatro decadas», sin embargo el Señor dirá «nunca os conocí, haceedores de maldad».

Por ejemplo la Biblia menciona que los demonios creen lo mismo que nosotros creyemos. ¿Pero entonces que diferencia hay entre una fe falsa y una fe verdadera? Lo que diferencia a una fe verdadera de una falsa es el fundamento de aquella fe. Cuando hablamos del fundamento de la fe hablamos de haber experimentado con nuestra propia vida la fe en el Señor. No podemos vivir sin haber experimentado y disfrutado de esa fe. Otro punto a tener en cuenta es que Dios obra a nuestro favor en nuestra vida; es imposible creer de corazón si Dios no ilumina nuestra vida.
¿Cómo abrazar y degustar las promesas de Cristo?
La fe que salva debe incluir un deleite espiritual en el Dios que ha hecho las promesas. Es muy facil creer con nuestra mente todo el plan de salvación, pero desear y deleitarnos en el Dios del cielo es una cosa muy diferente.
En el Salmo 16 podemos ver como este autor se deleitaba en la confianza en Dios. «No hay bien fuera de ti». Esto es maravilloso, ver como una persona disfrutaba de la herencia de Dios, el valor real para ese salmista era el Señor. A pesar de los problemas esta persona se gozaba en Dios, no se estresaba sino que descansaba en Dios. Se trata de un gozo pleno y total.
Como seres humanos pecamos porque nos gusta y lo vemos como algo agradable, pero ahora hay alguien que nos ofrece una delicia espectacular y ya no deseamos más el pecado.
La fe que salva debe encontrar satisfacción en las promesas que amenazan. En Galatas 5:19-21 podemos ver una promesa negativa, si pecamos no heredaremos el Reino de los Cielos. En 1 de Corintios 6:9-10 se nos dice que no nos equivoquemos, que si practicamos el pecado no pensemos que vamos a ir derechito para el cielo. Pero esto no se trata de un mensaje de terror y miedo de querer a Cristo por tenerle miedo al infierno. El punto aqui es que la persona debe reconocer la gloria de Dios, su justicia y santidad que no permite el pecado en su presencia, reconocer cuan valioso es Dios y ver el pecado como algo terrible que ofende al Dios maravilloso, real y perfecto.
Cuando vemos lo asqueroso y repugnante del pecado vamos a desear dar frutos buenos, se trata de un cambio en nuestro interior, encontrar una completa satisfacción en las promesas de Dios.