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28. Creyentes «Perdidos»

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El verdadero evangelio en nuestros días se ha venido diluyendo y todo ahora es una experiencia externa y religiosa. Por ejemplo, la iglesia de Corinto era una iglesia difícil y llena de complicaciones y que además estaban convencidos que eran una iglesia sabia, pero a la larga no era más que una pecaminosa congregación.

Cuando Pablo les habla a aquellos creyentes les exhorta a evaluarse a ellos mismos para ver si realmente Cristo vivía en ellos. Que no nos engañemos diciéndonos a nosotros mismos que conocimos al Señor, pero al final se sepa que nunca lo conocimos de verdad. Debemos autoevaluarnos y no estar evaluando a nuestro cónyuge, familiares o hermanos.

Hacer la voluntad del Padre es lo que realmente nos hace creyentes, es decir, no hacer la voluntad del Padre es hacer maldad. El árbol bueno no puede dar malos frutos ni el árbol malo dar buenos frutos. La fe se trata de la naturaleza interior, pueden haber dos árboles hermosos, pero cuando abrimos la fruta y vemos lo que hay dentro nos daremos cuenta de la naturaleza interior del fruto.

Santiago 2:26 dice que la fe sin las obras es muerta en sí misma. Cuando hablamos de la fe y las obras no hablamos de que, o es una o es la otra. Lo que significa es que puede haber fe pero muerta que no produce frutos. Los demonios también tienen fe, sienten temor y miedo del juicio que les viene, sin embargo no son creyentes. La palabra “fe” no se usa solamente en la Biblia para hablar de salvación sino también del fundamento de lo que se cree.

Juan 4:39 nos muestra cómo podemos conocer el evangelio por la experiencia de otro, pero realmente no disfrutar de esa experiencia en nuestra propia vida. Una cosa es escuchar la verdad del evangelio de manera intelectual y comprenderlo a la perfección, pero otra cosa muy diferente es vivirlo y experimentarlo con nuestra propia vida.

Esta allí la Palabra del Señor. Podemos ver todas sus cualidades y ventajas pero nunca será igual cuando probemos, deleitado y degustado esa Palabra. Eso es a lo que se refiere el Señor cuando dice: nunca os conocí.

La fe salvadora es aquella que está fundamentada realmente en la experiencia de disfrutar de Dios. También es importante saber que es Dios es quien se revela, es decir que nosotros mismos por naturaleza no desearíamos nunca buscar de corazón al Señor.

Muchas personas les gusta oír predicaciones y hasta decir «fue hermosa la predica, todo muy bien explicado», pero solo Dios puede hacer que esa predicación sea una realidad en nuestra vida, que esté fundamentada realmente en Cristo. Es necesario por un lado escuchar la voz de Dios e inmediatamente abrazar y meditar esas palabras de forma que impacten en nuestra vida realmente.