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27. La Fe en Las Promesas de Gracia Venidera

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El propósito de la vida del creyente es exaltar la gloria de Dios. No podemos vivir por nuestras propias fuerzas porque si así fuera, nosotros seriamos los exaltados. Eso quiere decir que la fe no apunta a mi capacidad sino a la sabiduría y poder de Dios. Pero ¿debo quedarme pasivo y esperar a que Dios obre en nuestra vida sin hacer ningún movimiento? Todas las promesas de gracia se unen en una sola persona, Cristo. La fe en las promesas de gracia venidera es aceptar que Cristo vive en mí y que podemos confiar en que Cristo puede hacer de mi vida la voluntad del Señor a través de mi vida cristiana diaria.

Pablo toca el tema de la fe en las promesas de Dios en Romanos 4. La idea es enfatizar que todos los descendientes de Abraham heredarán el mundo. Es una tremenda promesa dada a Abraham que por medio de la fe y no por medio de unas leyes se podía obtener esa recompensa. Para nosotros la única acción posible para agradar a Dios es confiar en Él, no en nuestras propias capacidades.
El propósito de las promesas de gracia es que el creyente ejercite la fe y pueda ver su necesidad de Dios que solo puede ser hallada en Cristo. La fe y la gracia van de la mano, porque confiar por fe en las promesas de Dios es gracia (regalo, sin merecerlo), confiar solo en Dios y no en nuestras capacidades. Muchas veces no podemos entender las situaciones de nuestra vida diaria y comunmente el Señor no nos dice el porqué de las cosas aunque al final sabremos que la obra de Dios en nuestra vida siempre fue para bien y será perfecta.
Para Abraham confiar en que tendria una descendencia del número como las estrellas del cielo era todo un desafio. Cuando Abraham recibió aquella promesa no era un muchacho sino que era ya un anciano al igual que su esposa Sara. Para colmo de males Sara toda la vida había sido esteril, su matriz siempre había estado cerrada. Pero para Abraham al creer que Dios era poderoso para cumplir con su promesa fue lo que lo justificó. No es que el poder venía de que Abraham creyera, sino que era el poder que Dios traia a través de la fe de Abraham.
Luego de que Dios cumplió su promesa y dio un hijo a Abraham y Sara, el Señor le pide al hebreo que sacrifique a su hijo. ¡Esto es de no creer! Abraham es el modelo de fe para nosotros los creyentes. Al final Dios estaba probando la fe de Abraham y no permitió que Isaac fuera sacrificado.
Para los creyentes de hoy, la resurrección de Cristo es la muestra de gracia pasada más importante que podamos observar. La fe que nos santifica es la misma fe que nos ha justificado. La única manera de obedecer al Señor es teniendo fe en que Dios nos ha escogido para ser santos. Nos escogió para salvación y nos preparará a lo largo de nuestra vida para llegar a ser como Cristo.