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23. La Ley de Cristo

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La ley del Antiguo Testamento no es obligatoria para nosotros los cristianos de hoy. Cristo no abolió la ley de Moisés por el contrario, la cumplió. Pero ¿Cómo podemos tener la idea de obediencia y amor dentro de un mismo concepto?

A Juan se le llama el apóstol del amor, en sus escritos también hace un gran énfasis en los mandamientos de Dios. El que no obedece no ama los mandamientos del Señor. Pero es por la fe que podemos guardar los mandamientos.

En I Juan 5:1-5 vamos a ver como Juan nos habla de la fe que nos puede llevar a cumplir la Ley de Cristo. La idea es que los mandamientos de Dios no son difíciles de cumplir. Ver los mandamientos como una carga es ver a Dios desde un ángulo mundano.

¿Cómo nacer de nuevo hace que los mandamientos sean una delicia? El nuevo nacimiento engendra fe, produce la fe en la gracia venidera y estos hacen ver los mandamientos del Señor como algo deseable. La fe vence esa hostilidad contra Dios.

El versículo 3 de Primera de Juan 5 nos dice que la forma de amar al Señor es guardar sus mandamientos. En otros lados se habla que si amamos al Señor tendremos fe en el Señor. La conclusión es que el amor es lo principal en la fe que salva.

Los versículos 4 y 5 se unen en una idea. No basta creer en Jesús porque los demonios e incrédulos también lo conocen. Lo que realmente significa es que debemos amar esa verdad con todo lo que implica. Es decir que Jesús es el ser más importante en todo el universo y por tanto todo lo que Él prometió es verdad. Es creer que Él está a cargo de mi futuro.

Veamos un ejemplo actual de esta verdad de que el amor y la fe se asocian para cumplir los mandamientos de Dios. El más grande de todos los mandamientos es el amor. Hace aproximadamente un año nuestro país (Colombia) está en diálogos de paz con la guerrilla. Posiblemente nos pudimos ver afectados, pero debemos amar a nuestros enemigos. Cuando decidimos vivir nuestra vida cristiana como Dios quiere la persecución que podamos tener debe terminar en amor.

En las bienaventuranzas el Señor nos dice que debemos soportar y gozarnos en las persecuciones. Nuestro galardón es grande en el futuro, y la fe en esa gracia futura es lo que nos alimenta para amar a nuestros enemigos. Según 1 Pedro ya tenemos un galardón. Debe quedar claro que no me he ganado el galardón porque he hecho buenas obras, sino que amo a mis enemigos porque me he ganado ya el galardón.

En Hebreos 11 podemos ver grandes testimonios de cómo vivir por la fe en la gracia venidera. El mejor manual para aprender a vivir por la fe en la gracia venidera podría ser el Antiguo Testamento. ¿Por qué aguantar tantos sufrimientos? Porque nuestro galardón será grande.

En Santiago se habla de la fe que siempre va acompañada de obras, que es posible cumplir los mandamientos porque estamos bajo la gracia. Es la fe en la gracia venidera lo que nos puede llevar a amar a nuestro enemigo. Si decimos, “esto es muy difícil para mí”, ¿Qué es lo que nos haría falta? La respuesta es, fe en la gracia venidera.