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2. ¿Por qué Evangelizar?

 

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Cornelio era un buen hombre, daba limosnas a los pobres, oraba a Dios, era un gentil bien conocido entre los judíos. Sin embargo, Cornelio estaba condenado al infierno. Muchas veces no basta conocer la Biblia o ser haber asistido a una iglesia por 40 años. El ser humano sufre de un engaño emocional pensando que es hijo de Dios solo por tener ciertas experiencias que han marcado la vida.

A menudo caemos en el engaño volutivo: creemos que hemos elegido seguir a Dios como si fueramos lo suficientemente buenos para haber hecho dicha elección. También a veces predicamos a las personas acerca del “plan maravilloso que Dios tiene para tu vida” como si se tratara de una elección que realiza la persona. En realidad el ser humano no tiene la oportunidad de escoger por sí mismo, por eso ahora debemos decir a las personas “si Dios quiere, Él puede salvarte”.

Para evangelizar podemos utilizar la creación como testimonio para predicar a Cristo, despertando en el oyente la conciencia del creador y su necesidad de buscarlo así como la convicción de pecado. Luego podemos usar nuestra vida cristiana como testimonio de una vida práctica en Cristo; nadie puede negar nuestra transformación antes y después de Cristo.

Antes de tratar de explicar la Biblia a una persona debemos hablarle del pecado y de la culpa que lleva el ser humano, ya que para un no creyente la Biblia no es su manual de máxima autoridad. Debemos decirle a esa persona que la Sangre de Cristo cubre todo pecado y que es poderosa para salvación.

En nuestro mundo viven millones de personas que no están interesadas en saber absolutamente nada de Cristo ni de ninguna religión, sin embargo debemos hablarles del mensaje de salvación independientemente si lo creen o lo rechazan; Cristo nos hace pescadores de hombres, pero pesquemos uno a uno no en redes. No hablemos de religiones a la gente, más bien hablemos de la maldición de las religiones y antes de hablar directamente de Cristo establezcamos una amistad con aquella persona a quien vamos a evangelizar.

Por último recordemos que en el Evangelio está el poder de salvación, no en nuestra facilidad de comunicación. Si no vivimos para testificar de Cristo en este mundo post-moderno y post-cristiano deberíamos analizar el estado de nuestra vida cristiana.